BORRADOR DE NOTAS: PARA LA CONSTRUCIÓN DEL MANUAL DE ÉTICA AMBIENTAL PARA LA REGIÒN

AQUÍ ESTA NUESTRA CASA. Los invitamos a que practiquen La ética de la vida que va dirigida a la voluntad de poder vivir, de poder desear la vida, de vivir con gracia, con gusto, con imaginación, y con pasión, se sustenta en valores que son: Cualidades o conjuntos de cualidades, por las cuales algo es apreciado de manera positiva, la ética ambiental Es una filosofía de vida, del respeto y del amor a la vida, a la naturaleza y a los semejantes.
Toda cultura es construida por la sociedad actuando sobre la naturaleza y la naturaleza tiene límites, orden y equilibrio y no es el gran almacén de recursos de la sociedad que podemos coger al gusto si no de una manera racional y sostenible.
“La manera mas adecuada de impedir los desastres es que se produzca una revolución interna en cada ser humano”
EL CONSENSO ÉTICO MÍNIMO ENTRE HUMANOS.
LA RESPONSABILIDAD: Para que nuestros actos no destruyan los sistemas de vida.
LA SOLIDARIDAD: En función de la ley de sinergia (acción conjunta de dos o más órganos hacia un fin común), no la lucha para sobrevivir, no la ley del más fuerte, sí la tolerancia, el apoyo mutuo y la simbiosis social.
EL CUIDADO: No siempre actuar en función del LOGOS o la razón, sino de la capacidad de sentir, tener simpatía. Relación amorosa con la realidad social y ambiental.
LA COMPASIÓN: No como misericordia, sino en cuanto capacidad de frenar los deseos de posesión, de renunciar a dominar al otro, respetar su alteridad ( condición de ser otro), sufrir con el que sufre.
LA LIBERACIÓN: Intentando mediar para cambiar la situación de iniquidades. La convivencia libre es dialogo y compromiso y no una simple uniformidad.
LA IGUALDAD: La igualdad no es poseer todos lo mismo, sino tener las mismas oportunidades. El ser humano como ser biológico y social debe tener satisfechas sus necesidades orgánicas y culturales.
Háganos llegar sus aportes y comentarios a: williamcomuldespa@gmail.com
ESTATUTO ETICO
DEL MOVIMIENTO ECOLÓGICO
“NUEVO AMANECER
POR: PEDRO ELIAS JOYA. Presbítero.
ARTÍCULO I
Queda decretado que ahora tiempo de verdad y de luz
la naturaleza y su encanto,
la tierra y la montaña,
el aroma de granizos y maízal florido,
el eterno verdor de los arrayanes,
el arrurrú de las palomas errantes
y el canto de las mirlas y las cigarras
Serán parte entrañable
de nuestro corazón campesino.
Por nuestra tierra
hoy agotada y empobrecida
y por el derecho fundamental de la justicia
emprenderemos una acción redentora y libertadora
para restaurar sus bosques y montañas,
su reglamento armónico en el palacio de los tres reinos,
sus fuentes cristalinas,
su equilibrio ecológico,
su fecundidad,
la diversidad de su flora y de su fauna
y la belleza de sus paisajes
para hacer de ella un hogar amable
donde construyamos juntos
el nuevo amanecer
de paz y fraternidad,
incendiando contra la noche
nuestra esperanza.
Parágrafo uno
La tierra no será del que la explota sino del que la ama.
ARTÍCULO II
La tierra no será más
la esclava del hombre que la explota
sino la madre generosa
que le brinda sus frutos
para ser compartidos,
desde los cálidos valles
hasta las cumbres excelsas.
El dinero no volverá a compre jamás
el sol de las montañas venideras
por que la solidaridad victoriosa
seguirá rompiendo las cadenas
del egoísmo
y construyendo un proyecto alternativo
a éste que nos amenaza y nos agrede.
TESTIMONIO
Bienaventurados los limpios de corazón por que ellos verán a Dios (Mateo 5)
ARTÍCULO III
A partir de este e instante
será un crimen contra la naturaleza:
la matanza de las aves del campo,
la caza indiscriminada de animales de montaña
que son su encanto y su alegría,
la quema de los montes
que son pulmones de la naturaleza
y la tala indiscriminada
de árboles y bosques
que son la vida de la tierra
y el saqueo voraz del carbón de los páramos
- recurso de esperanza-
en tierra de promisión.
ARTÍCULO IV
Nuestras montañas agrestes
Amorosamente arrulladas
por bujonas y gropendulas
volverán a poblarse
de robles y tunebos,
de tunos y arrayanes,
de gaques y coronos,
de laureles y encenillos,
de cáscaros y trompetos,
de agraces y loquetos,
de garrochos y almendros,
de cedros y granizos,
de carboneros y cachuevenaos,
de helecho alto y ramos dorados,
de amarillos y lotos,
de alisos y cardonales,
de madreselva y frailejón,
de palchos y piñuelas,
de bandadas de periquillos cantores,
y de aromas embriagantes
de borracho en flor.
ARTICULO V
Queda decretado que todos los días de la semana
podrán volver a cantar
los miracielos y gorriones,
Los turpiales y cucaracheros,
Los gululuyes y los airones,
Los canarios y los jilgueros,
Las quinchas y copetoncitas,
Y que todos tendrán la acogida
del paso de los gurullones migrantes
con su nostalgia de despedidas
o de golondrina que anuncian la primavera
en los rigores del invierno.
Las chizgas
podrán vivir junto a los trigales
y criar sus polluelos
entre las espigas.
Las ardillas y los carpinteros de copete rojo
podrán jugar en los árboles del patio
y su alegría llenará
el corazón del hombre.
La marcha encantadora de los pavorriales
llenará de luz y de colores el viento
y su plumaje radiante retratara el sol de mayo
en pétalos de arco iris.
Francisco de Asís nos dará
su oración por la paz
con su palabra hecha canción
y nuestro canto será inmenso
Con voces de libertad y guitarras militantes.
ARTICULO VI
Queda decretado que podrán volver los ruiseñores
y los venados ariscos con sus cachos triunfales
y correr por montañas y paramos
y que tendrán el derecho a la vida
y a los caminos del alba
sin el miedo de los perros
echados por el hombre
ni la zozobra de la muerte.
ARTICULO VII
En todas las casas habrá
huertos de frutales y paraísos agrestes
de manzanas y peras,
curubas y moras,
de brevas y cerezas,
de duraznos y ciruelos,
de nardos y jazmines,
anturios y araucarias,
corales y trinitarias,
álamos y acacias,
rosas y mirtos,
belleza y alegría.
Y en tierras cálidas
los naranjales y limoneros,
pomarrosos y platanares,
guayabas y melones,
granadillas y tamarindos,
piñas y mamoncillos,
mandarinas y uvas,
Cámbulos y gualandayes,
malvarrosas y dalias.
La dulzura cautivante de los mangos
surgirá entre bosques
de ceibas y samanes,
palmeras y guayacanes,
yarumos y cayenos,
guaduales y caracolíes,
higuerones y abedules,
cariaños y sangretoros,
algodoncillos y cafetales,
trapiches y cañaduzales,
musgos y gallinerales,
enredaderas y mayos.
ARTICULO VIII
Las indias encantadas
de la laguna de “Ortices”
iluminada y serena
de “Tamana” y las “Arriatadas”
lejanas y ariscas,
de “la Brigada” y “Curubita”
legendarias y bellas
de la fantástica “Rusia”
con rugido y oleaje de mar
en la cumbre excelsa del páramo,
y el “indio de la lluvias”
de “pantano colorado”
volverán a tener su casa montañera
surcada de guiches y juncal,
de helechos y lirios
y su hechizo alejara las sequías
por que sus lluvias torrenciales
lavarán a los caminantes
que ignoren sus leyes
o traspasen la línea establecida
de respeto y acercamiento.
Sus aguas cristalinas retratando los cielos
podrán aparecer o esconderse
-como el misterio del amor –
y estas indias de leyenda ancestral
vestidas de azul y coronadas de flores
seguirán enricando a los jechos amigos
que les lleven carrumba, tabacos y aguardiente
y les cuiden sus garzas
y sus patos de mil colores.
ARTICULO IX
“El Cojo” “la Mancarita” y el “Ñangas”,
el “Duende” y el “Macaluco”
tendrán también su cueva de piedra en la montaña
y cuidaran sus encantos
y perpetuaran sus mitos
y sus mágicos lamentos.
En el follaje de los árboles
cantara el surrucú de la noche
con su risa de llanto
en clave de sabiduría.
Y de la montaña seguirán bajando amenazantes
las águilas soberanas
enamoradas del sol
en las tardes de arrebol.
ARTICULO X
QUEDA DECRETADO QUE
El hombre
no necesitara nunca desconfiar del hombre.
El campesino confiara en el campesino
como la tierra confía en el agua,
como el agua confía en la montaña,
como la montaña confía en la nube,
como la nube confía en el viento
y en su canción de desvelos
y como el viento y el aire
Confían en el infinito horizonte
del azul del cielo.
El hombre aprenderá de los lirios del campo
y conquistará la mansedumbre del corazón.
Y seremos dignos
de la sabiduría ancestral
de nuestros pueblos Indios
y de la cultura campesina de patriarcas
que nos legaron los abuelos.
ARTICULO XI
De manera irrevocable y por siempre
queda establecido
que los niños amaran la tierra
y que su amor será tan bello
como el lucero de la mañana.
ARTICULO XII
Por decreto irrevocable
queda establecido
el reinado permanente de la justicia y la caridad
como don preciado de los cielos
y conquista ardorosa
de sacrificio y perseverancia.
La fuerza será de la verdad
y no de los fusiles
en un cielo nuevo
y una tierra nueva
donde la alegría será por siempre
una bandera radiante desplegada
en el corazón del pueblo
y de la patria.